Cultura de Datos


El diccionario define cultura como un conjunto de conocimientos e ideas, tradiciones y costumbres que son propios de una sociedad. A través de los años las sociedades cambian de forma gradual. Si vemos las costumbres de nuestros abuelos y las comparamos con las costumbres de los jóvenes de hoy en día, nos daremos cuenta de cuáles han sido los cambios. Algunas costumbres desaparecieron, otras desaparecerán; pero también aparecerán nuevas costumbres.

Las costumbres no se restringen solo a la sociedad como tal o a nuestras tradiciones que tenemos como país; éstas también se conforman dentro de nuestras corporaciones.  Cada organización posee una cultura de trabajo. Es normal escuchar los términos como cultura de servicio o cultura de atención al cliente. Ahora analicemos una nueva cultura, la cultura de los datos

La información es un activo valioso para la organización, quizá podríamos decir que después de las personas es el activo que —bien administrado— genera un impacto profundo en la rentabilidad de la empresa. 

¿Cómo se aprovecha la información? Lo primero es definir qué queremos responder, la integramos, creamos modelos analíticos y la ponemos a prueba. La idea es construir la capacidad para responder preguntar preguntas «complejas», como por ejemplo cuáles son los patrones que determinan que un cliente nos compre de acuerdo con su perfil de consumo.

El reto de las organizaciones está en tener la información disponible para el análisis. Es común que un directivo requiera dar respuesta a preguntas clave, pero que la información para poder responderla no esté disponible. A veces sí existe información, pero nos enfrentamos a un segundo reto, la calidad; esto es cuando hay información, pero los métodos de captura no son confiables ya que en el mejor de los casos son anotaciones en hojas electrónicas, y en otras simples anotaciones en papel.

Una cultura de datos refleja en la organización un interés por capturar información estandarizada y relevante para poder responder a las preguntas de negocio, para estudiar el pasado,  para predecir el futuro, para crear modelos de minería entre otros. A este año —2018— se ha puesto de moda el término Científico de Datos; éstas personas son las encargadas de analizar la información y de proveer respuesta a las preguntas de los directivos. 

¿Qué podemos hacer para tener una cultura de datos? En mi experiencia en generación de modelos financieros y análisis visual sugiero:

  1. Visión y objetivo: tener claro qué es lo que esperamos responder con la información. Algunas de las preguntas típicas de un directivo están alrededor de las predicciones de la demanda, en conocer patrones de comportamiento de los clientes para generar campañas o para identificar fraudes. Al tener clara la visión y el objetivo se sabrá qué información es importante y cuál no.
  2. Sentimiento de valor: lo segundo que considero muy importante es generar la conciencia del valor de la información. Que nuestros colaboradores reconozcan que lo que ingresan como valores estadísticos tiene un impacto profundo en las decisiones que la organización seleccionará en el corto o mediano plazo. El sentimiento de valor debe ir de la mano con la calidad de la información; la calidad tiene una alta injerencia en la decisión.
  3. Captura: la información existe, pero si no se captura se olvida en un mar de papeles o el tiempo inexorable se encarga de borrarlos de nuestra memoria. De preferencia la información debe ser capturada en una base de datos; ésta puede ser por medio de los sistemas transaccionales o con algunas aplicaciones realizadas a la medida. Lo importante es que cuando uno tiene la información en una base de datos es más eficiente la extracción y transformación de la misma.
  4. Estandarización de la información: la información podrá estar capturada, pero si no está estandarizada es casi igual a que no exista. Por estandarización me refiero a que se establecen reglas en la captura de información; se establecen campos específicos —no modificables— que identifican al dato. Hay dos tipos de datos: categóricos, numéricos y periódicos. Los datos de categoría permiten agrupar bloques  informativos, por ejemplo, una categoría puede ser cuando nos referimos a tipos de cliente empresarial, individual o gobierno. Por su parte los datos numéricos se dividen en continuos y discretos; los primeros se relacionan con valores que tienen continuidad como precio, medidas, entre otros; los segundos son datos puntuales como la edad, número de hijos, entre otros. Los datos periódicos son las fechas; éstas últimas son importantes para los análisis de series de tiempo.
  5. Estandarización de la captura: en informática existe un concepto que se llama diagrama estrella; este tipo de diagramas permite diseñar la estructura la información por medio de metadatos; si estos términos te son nuevos te los explico: imagina una hoja de  Microsoft Excel®, ahí tienes información tabular, cada columna le tienes un encabezado; los datos son cada línea de información que tienes; el metadato es el que te indica si la columna es numérica, texto o fecha y además te da una descripción de lo que la columna contiene. Cuando se tiene clara la estructura de los metadatos   —porque está ligado a la visión de negocio— se facilitará la labor de análisis.
  6. Análisis: por último es importante el análisis. Tener la información, pero que no haya quién la analice y tome decisiones es igual a no hacer nada. Es en ese punto donde entran los famosos Científicos de Datos, pero el análisis no va solo en función de estos perfiles. Cualquier colaborador puede tomar los datos y analizarlos para validar su calidad y hacer las recomendaciones que considere pertinentes. 

En conclusión una cultura de datos permite a las empresas a tener una fuente valiosa de respuestas a las preguntas cuyas respuestas influirán en las decisiones de los directivos; por ello es importante prestarle atención a cómo la estamos obteniendo y almacenando.

2018®




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