La misma pastilla

-Por Abner Huertas



Cuenta una historia que en una comunidad había solo un médico. Por ser la única opción, todas las personas lo consultaban por diferentes síntomas y enfermedades. A finales de su primer año, ha esa comunidad, llegó un equipo de investigación. 

-“En esta comunidad a todos los trato yo.”- Les explicó el médico, al grupo de investigadores. -“A todos los trato, para curarlos. Pero no sé porque algunos no se curan y otros sí.”- Agregó después.

El equipo de investigadores llevaba una tarea: ‘Investigar si había una razón por lo que había muchas personas con enfermedades persistentes, a pesar de que tenían atención médica’.

Cuando el equipo de investigadores habló con cada persona, poco a poco fueron descubriendo un patrón que se repetía en cada uno de los pacientes. Un poco contrariados llegaron a al descubrimiento. De cada diez pacientes tan solo uno decía sentirse mejor después de que el doctor le recetara unas pastillas. 

Al indagar con todos los pacientes, validaron sus sospechas: A todos se les recetó aspirinas.

Esta historia, con un poco de ficción y otro de realidad, nos muestra un factor clave que es vital para un asesor de negocios: cada consultoría es única, en mi caso particular, consultorías de análisis estratégico para la toma de decisiones.

Imaginemos por un momento a un asesor o consultor quien siempre “receta” la misma solución con cada cliente que va, algunas veces funcionará, pero es seguro que en la mayoría de las situaciones no surtirá efecto. 

Cada empresa es única. No hay más que decir.  El esquema de solución que una empresa recibe se forma por las características internas de la misma, sumándole la experiencia del asesor, pero de una manera dirigida a atacar la verdadera necesidad, no solo el síntoma. 

Si le damos la misma “aspirina” a cada empresa, podría curar algunos “males”, pero no está enfocada en atacar la “enfermedad” real, por lo tanto la dejaríamos malsana.

Considero importante que un asesor tenga curiosidad. Los “síntomas” que expresan las organizaciones, no siempre apuntan de forma explicita su necesidad. Hay que preguntar. Hay que curiosear para estar seguros de que se comprende bien. Las empresas, a su vez, presten atención a si su asesor se preocupa por saber más de su compañía. Con una comprensión aceptada, por ambas partes, se procede a establecer el esquema de solución que mejor se adapte. En otras palabras, fabricamos la “aspirina” específica para las demandas de la empresa, en lugar de darles a todas la misma pastilla.

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Imagen cortesía de FreeDigitalPhoto.net y holohololand

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